En el siglo I de nuestra era, Pomponio Flato viaja por los confines del Imperio romano en busca de unas aguas de efectos portentosos. El azar y la precariedad de su fortuna lo llevan a Nazaret, donde va a ser ejecutado el carpintero del pueblo, convicto del brutal asesinato de un rico ciudadano. Muy a su pesar, Pomponio se ve inmerso en la solución del crimen, contratado por el más extraordinario de los clientes: el hijo del carpintero, un niño candoroso y singular, convencido de la inocencia de su padre, hombre en apariencia pacífico y taciturno, que oculta, sin embargo, un gran secreto.Cruce de novela histórica, novela policíaca, hagiografía y parodia de todas ellas, 'El asombroso viaje de Pomponio Flato' es la obra más insólita e inesperada de Eduardo Mendoza, y también una de las más ferozmente divertidas. Como en el Quijote se ponían en solfa los libros de caballerías, aquí se ajustan las cuentas a muchas novelas de consumo, y se construye, al mismo tiempo, una nueva modalidad del género más característico de Eduardo Mendoza: la trama detectivesca original e irónica, que desemboca en una sátira literaria y en una desternillante creación de inagotable vitalidad novelesca.
1 comentari:
A simple vista parecía algo ligero aunque bien concebido, un volumen entretenido y con su punto de diversión inteligente, incluso mordaz, realizado por un sabio conocedor de la cultura clásica.
Pero todo va mucho más allá, porque el evangelio apócrifo del Mendoza de "Sin noticias de Gurb" o "La aventura del tocador de señoras" (el Mendoza menor, para muchos, no para mí) busca los espacios comunes entre la novela policíaca, la Biblia, la picaresca, Cervantes, el entremés, el sainete o la hagiografía, y lo adereza con la recalificación de terrenos, el placer homosexual de la Roma del siglo I y su historia de amor con Barcelona en las pinceladas catalanofílicas (muy ocultas esta vez) tan características en el autor.
El mayor acierto de Eduardo es la parodia que realiza de todas ellas a través del humor más irreverente (sólo a Mendoza se le ocurre dar voz y presencia física a la Sagrada Familia al completo) y una ironía apabullante en cada página del librito. ¿Es una parodia de la novela políciaca, de la novela histórica, o de su propio estilo? Es todo eso y mucho más, porque el doble sentido que encierra cada párrafo nota un trabajo de corrección y "labor limae" propio de un perfeccionista, donde el lenguaje es el verdadero protagonista del relato.
Lo has vuelto a lograr, Eduardo.
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